Cuando descubrí la Resiliencia.

 ›  ›  ›  ›  › Cuando descubrí la Resiliencia.

Amor propio,Belleza interior,Colaboraciones,Reflexiones - Opinión

Cuando descubrí la Resiliencia.

Cuando-descubrí-la-resiliencia-siempre-lindas

A lo largo de nuestra vidas ocurren muchas situaciones que marcan un antes y un después, muchas de ellas con consecuencias y lecciones que debemos meditar, analizar y aprender de ellas no solo para no volver a cometerlas sino para que no sean un hecho en vano. La mayoría de estos aprendizajes están asimilados con el dolor y a pesar que justamente ese sentimiento es el que nos hace crecer, también debemos aprender que el cúmulo de situaciones que no están ligadas al sufrimiento también forman parte de lo productivo de nuestra enseñanza.

Mi vida siempre fue casi perfecta, llena de amor, calidad, fui una niña muy consentida y feliz, pero de pronto se vino una tormenta que destruyó el castillo de cristal en el que vivía… A mi papá le detectaron cáncer, mientras yo tuve que dejar la universidad, me puse a trabajar, quedé embarazada y para colmo madre soltera. ¡Un caos en mi vida en menos de un año!

¿Cómo podía afrontar todo esto sin caer en la desesperación si mis dos pilares fundamentales estaban sumergidos en la cuerda floja del cáncer y preocupándose de mantenerse firmes para nosotras?, ¿qué iba hacer embarazada y sola?, ¿qué iba hacer con todos los planes y sueños que ahora se esfumaban?

En momentos así uno tiene dos opciones: Aferrarse a alguien que sea más fuerte que uno y refugiarse como un pequeño canguro bebé, o bien, buscar tu fuerza interior, esa que no sabías que tenías, no llorar más mirando el cielo diciendo “¡por qué!”, y decidir ser feliz por lo que tienes en el ahora para forjar un futuro lleno de esperanza y alegría.

Me fui por la segunda opción. Nadie, a pesar de que tenía un maravilloso grupo que me sostenía como mi núcleo, amigos/as y primas, nadie podía sentir o sufrir lo que experimenté en ese momento. Solo yo tenía la llave para abrir ese pequeño cofre lleno de fuerza y amor propio que estuvo lleno de lágrimas y lodo por un tiempo. Me desesperé, grité, lloré y repudié mi presente pero al ver y razonar sobre cuál era el rol fundamental de mi vida, reaccioné.

Cuando confirmé que mi bebé era niño me di cuenta que no podía seguir en ese limbo emocional de esperar que todo se solucionara solo. Era yo quien debía tomar las riendas de todo y poner un alto al maltrato sicológico que recibí por parte de mucha gente. Fue en ese momento cuando decidí que no me importaría nada en la vida más que sonreír para mi hijo y que él sintiera esa felicidad dentro de mi panza. Me costó mucho bloquear el dolor que sentía, pero el amor de madre es más fuerte que cualquier cosa y lo logré. Levantarme cada mañana pensando en amor, felicidad, esperanza, alegría y disfrutar de las pequeñas cosas que te hacen sonreír fue lo que me salvó de volverme loca.

Cuando por fin tuve a Julián en mis brazos el dolor pasó a un tercer plano. Cómo un ser tan pequeño podía ser tan perfecto y desbordar mi corazón de un amor tan puro que de solo mirarlo me emocionaba a cada segundo. Los problemas no se acabaron, de hecho se tornaron más complejos, pero nada de eso me importaba porque ya tenía la respuesta a todos ellos y podía manejar cualquier obstáculo. Entonces descubrí que todo eso se resumía en “resiliencia”.

Durante todos los meses posteriores al nacimiento de mi hijo me refugié en esa labor, muy ardua por decir lo menos, pero hermosa. Y nuevamente me perdí jajaja, me sumergí en la maternidad y dejé de ser yo. Entonces comenzó un nuevo proceso, el cual era reformularme, de plantearme quién era yo en este momento y que es lo quería en la vida. Me desesperé, porque todos los planes que tuve por años no se acomodaban a mi presente. Entonces descubrí que más que planes a los cuales me debía regir estructuradamente, lo que debía hacer era ponerme metas a corto y largo plazo, que no implicaran un mini infarto cuando no resultaran, puesto que mi vida ya tenía mucho drama jajaja.

No pienso que soy la primera mujer en el mundo que es madre soltera, al contrario lo que quiero es llegar a esas mujeres que están ad portas de serlo y que están en una crisis existencial que es lo más normal del mundo. Siempre van a encontrar la fuerza dentro de ustedes, y no tengan miedo de llorar, explotar y desesperarse. No puedes ser fuerte todo el tiempo, pero tienes un poder enorme dentro de ti que te empuja a ser mejor.

Después de que pasé de replantearme toda mi vida y ordenar todo por prioridad, me di cuenta que tengo la libertad que siempre esperé, y puede que sea un poco ilógico pero la libertad no se trata de poder tomar tus cosas e irte a la punta del cerro, sino de tener la madures suficiente de tomar el rumbo que quieras sin lastimar a nadie y tampoco a ti misma, a eso lo llamo libertad emocional. Ya no tengo miedo de decir quiero tal cosa para mí y Julián, porque ya no busco la aprobación de nadie, ya que tengo la certeza de que todo proyecto que emprenda o cada decisión que tome será pensando en el bien del pequeño cachetón que me acompaña día a día.

Es tan cierto el dicho “después de la tormenta sale el sol”, pero eso nunca llegará si no aprendes a bailar bajo la lluvia de esa nube negra. Los momentos difíciles están para que los afrontemos, no para que nos escondamos y desesperemos. Tampoco es una obsesión por controlar cada cosa que ocurra, sino que reponerse a todo lo malo que venga y siempre sacar provecho de aquello.

Después de todo esto, aprendí que soy mucho más fuerte de lo que pensaba y que en realidad no necesito un pilar que me sostenga, sino que yo misma soy todo lo que esperé de alguien y que siempre tendré las respuestas a los por qué gritados al cielo. Perdemos tanto tiempo pensando en la desdicha, desamor, frustración en vez de disfrutar de este presente maravilloso.

Ahora que recuperé mi fuerza interior y volví a ser esa mujer con carácter, miro la vida desde el punto de vista que me dé más satisfacción porque todo se resume en la percepción.

Un post de Natalia García, pueden seguirla en su tuiter @Nata_GarciaB
Cuando descubrí la Resiliencia. Reviewed by on 9 septiembre, 2015 .

Es tan cierto el dicho “después de la tormenta sale el sol”, pero eso nunca llegará si no aprendes a bailar bajo la lluvia de esa nube negra. Los momentos difíciles están para que los afrontemos, no para que nos escondamos y desesperemos. Tampoco es una obsesión por controlar cada cosa que ocurra, sino que reponerse a todo lo malo que venga y siempre sacar provecho de aquello.

ABOUT AUTHOR /

Siempre Lindas es la comunidad-blog de la mujer actual, la mujer siempre linda que vive, siente, ama, odia, opina y piensa, se informa, se educa y comparte lo que siente y lo que es, sin miedos, sin prejuicios y sin temores / Si quieres enviarnos tus historias, post o columnas, hazlo al correo contacto@siempre-lindas.cl

Comentarios

LEAVE A REPLY

Your email address will not be published. Required fields are marked ( required )

Siempre Lindas 2015

La información y contenido compartido en este espacio es material referencial y no puede ni pretende reemplazar en modo alguno las recomendaciones y servicios de médicos y profesionales del área de la salud. La información que se entrega proviene de fuentes que se suponen independientes y confiables, por lo que no siempre es posible verificar dicha información. Por lo anterior Laboratorio Silesia no asume responsabilidad por su veracidad y exactitud.